Mostrando entradas con la etiqueta Gay Ecuador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gay Ecuador. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de agosto de 2013

LOS SEXUALMENTE DIVERSOS GANAN ESPACIOS EN ECUADOR


Grupos autodenominados provida y proderechos discrepan al defender lo que consideran sus derechos. Ambos dicen que la Constitución se los garantiza; y que unos u otros tratan de vulnerarlos. Hablan de igualdad. Pertenecen a las comunidades GLBTI y a los supuestos opositores. Estos últimos cuestionan los cambios propuestos a las leyes, como a la del Registro Civil vigente, en la cual se quiere reemplazar la palabra sexo por género.


La historia de discriminación de la población GLBTI (Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero, Transexuales, Travestis e Intersex) en Ecuador es larga, pero la historia de reivindicaciones aún es muy corta”. Así piensa María, una lesbiana de 24 años que no revela su apellido para evitar el enojo o la decepción de su padre, que es policía.
Ella dice no estar preparada para hacer pública su opción sexual. Aunque entiende que lo único que la diferencia de los demás es “lo que sucede de la puerta de su dormitorio hacia adentro”, cree que es mejor tener un “perfil bajo” porque la sociedad, dice, juzga, señala y aísla a quienes no viven dentro de su “idea de normalidad”.
El reclamo público de los derechos de estos colectivos, en donde se incluye a los Intersex (antes llamados hermafroditas por tener físicamente los dos sexos), empezó en 1997 cuando se despenalizó a la homosexualidad, que castigaba con prisión a quienes la practicaban, según el Código Penal.

Esa victoria, dio origen a la primera marcha pública denominada del Orgullo Gay, realizada en Quito en 1998; y en los últimos años, a la inclusión en diversos cuerpos legales de la no discriminación por orientación sexual, la inclusión de la identidad de género; la legalización de las uniones de hecho entre personas del mismo sexo, la tipificación de crímenes de odio por orientación sexual…
Diane Rodríguez, quien fue la primera candidata transexual que participó en una elección (2013) para asambleísta en el Ecuador, sostiene que las peticiones que se hacen van más allá de actualizar las normativas secundarias con la Constitución o acuerdos internacionales.

La mayor razón que motiva a los colectivos GLBTI es la lucha por sus derechos. En el camino han tenido logros y derrotas.

Entre los aciertos, consideran el acceso a la educación fiscal sin restricción para ciudadanos como Tania, una transexual de 24 años, a quien en un colegio nocturno de Guayaquil le exigían vestirse como hombre y cortarse el cabello para aceptar su matrícula, ya que su sexo de nacimiento era masculino.


También están aquellos pedidos que no pasaron, como la sentencia desfavorable que en el 2012 recibieron las inglesas Nicola Rothon y Helen Bicknell, al pedir que inscriban a Satya, la hija biológica de Rothon (por inseminación artificial), con el apellido de ambas como madres. La acción no prosperó porque se determinó que en la ley ecuatoriana no existe la doble afiliación materna o paterna.
En Ecuador no hay cifras oficialmente sobre la población GLBTI, ni estudios o encuestas que indiquen en qué ciudades se encuentran; en qué condiciones viven o cuántas agrupaciones de este tipo existen.

La página web de la Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y la Igualdad de Género (creado como ente gubernamental en el 2009) señala que 19 organizaciones GLBTI están inscritas en el país. En Quito hay 10; en Guayaquil, 6; y en Salinas, Cuenca y Machala cuentan con una organización, respectivamente. Diane Rodríguez dice que son más.


Por ello, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), con apoyo de organizaciones GLBTI, inició en noviembre del 2012 una encuesta sobre las condiciones de vida de esta población, cuyos resultados se conocerán en junio próximo.

En septiembre DEL 2013, activistas y colectivos GLBTI propusieron una reforma a la Ley del Registro Civil vigente, que tramita la Comisión de Gobiernos Autónomos de la Asamblea. La principal modificación es que en la cédula de ciudadanía se cambie la palabra sexo por género. Para la población trans el género es una categoría mucho más amplia, que permite identificar la opción sexual con la que una persona se define.

El sexo, creen las agrupaciones proponentes, debería ir en la ficha de identificación (partida de nacimiento) y no en el documento de ciudadanía.

“A nadie le afecta el que yo elija colocar masculino o femenino en mi cédula. Es mi identidad y mi derecho”, señala Rodríguez, quien indica que esto no afectará a los heterosexuales, que mantendrían su condición.

También se coloca una disposición transitoria a ser incluida en el Código Civil, específicamente en el artículo 222, que habla de las uniones de hecho. En el texto se reemplazan las palabras “hombre y mujer” por la de “dos personas”.
Diana Atamaint, asambleísta de PK y miembro de la mesa de Gobiernos Autónomos, apunta que lo que se ha hecho es poner a tono con la nueva Constitución y los convenios internacionales “una legislación vetusta, cargada de prejuicios y tabúes”. Recalca que ella como indígena conoce de la discriminación, el aislamiento y la negación de derechos que viven minorías como la GLBTI.

Sin embargo, hay grupos que cuestionan estos cambios.
Isabel María Salazar, directora nacional de la iniciativa ciudadana 14 Millones, Vida Familia y Libertad, piensa que esta propuesta, así como otras entregadas por los GLBTI y el feminismo extremo, atentan contra el “enfoque de familia” que debería prevalecer en las políticas públicas.

Salazar considera que se podría provocar inseguridad jurídica con estos cambios y que el fin último de las acciones GLBTI es abrir la puerta al matrimonio entre homosexuales y la posibilidad de que dos personas del mismo sexo adopten.
La iniciativa denominada 14 Millones envió, en abril del 2013, una carta a la mesa de Gobiernos Autónomos respaldada por casi 43 mil firmas. Ahí se oponen a los cambios propuestos por los grupos trans.

Posibles abusos que nazcan del mal uso de este cambio en el Registro Civil. Problemas en el sistema de salud pública originados al desconocer al transexualismo como uno de los trastornos mentales categorizados por la Organización Mundial de la Salud. Y crisis en la estructura familiar son, entre otros, los argumentos con los que este grupo esgrime para sostener su oposición.


No obstante, representantes de los colectivos GLBTI recalcan que no habría inseguridad jurídica porque el número de cédula, que es único, no variará, y con ello, la gente deberá de asumir todas las responsabilidades que ha adquirido.
El director Nacional del Registro Civil, Jorge Montaño, dice que la institución no tiene una posición ni a favor, ni en contra de los cambios que se proponen desde los colectivos GLBTI. Sostiene que los asambleístas que trabajan en la reforma deben analizar técnicamente qué datos quedan y qué datos se aumentan a la cédula de identidad o ciudadanía. Para él este documento no puede transformarse en una especie de “memoria flash”, donde se pueda almacenar toda la información de preferencias, por ejemplo, políticas, religiosas, culturales, deportivas, de los ciudadanos.

“Insisto, el documento de ciudadanía e identificación tiene un objetivo que es identificar a una persona. La pregunta que yo hago es: ¿registrar tendencias es identificar?”, se pregunta.

Elizabeth Vásquez, asesora legal de la plataforma Mi Género en Mi Cédula (pro GLBTI), califica a los argumentos de los grupos contrarios como llenos de dogmas y desconocimiento, incluso, en temas legales.

Niega que las propuestas hechas exijan derechos especiales para la comunidad GLBTI, abran la posibilidad del matrimonio homosexual o generen inseguridad jurídica. Recalca que la propia Constitución y las leyes secundarias de la República son las que ponen los límites en estos temas o a un abuso de un derecho en esencia.
Pese al avance de leyes y de acciones en favor de los colectivos GLBTI, las denuncias por incumplimiento de las leyes se multiplican. Muchos aseguran ser discriminados por su orientación sexual tanto en dependencias públicas como privadas.

Algunos ciudadanos GLBTI afirman que aún se les niega derechos universales, como atención en salud, acceso a educación y a un empleo.


Romina Contreras, de 30 años; Andrea Bravo, de 26 años, y Cristina (nombre protegido), de 20, quien estudia Marketing y Publicidad, conocen de cerca el rechazo laboral. Las tres fueron rechazadas y despedidas de sus trabajos al conocer que son transgéneros. El sexo Masculino, que dice en sus cédulas, las delata, pese a su apariencia física, que es femenina.
Diana Maldonado, coordinadora Técnica de Silueta X y activista lésbica, tuvo que interponer acciones legales (con su abogada particular) para que una jueza acepte su unión de hecho con su pareja europea.

Ella cuenta que en octubre pasado 6 notarías en Guayaquil le rechazaron su unión de hecho, alegando preceptos religiosos y no la Constitución. Lo mismo le sucedió cuando fue a pedir la visa de amparo para su pareja. Y cuando fue al Registro Civil estatal. No es la única. Historias hay muchas. En la Defensoría del Pueblo regional Guayaquil se presentaron unas 20 denuncias durante el año pasado por posible discriminación por preferencias sexuales, refiere María José Fernández, delegada provincial de la Defensoría del Pueblo. Y en lo que va del 2013, esta instancia ha intervenido en más de diez casos.
Uno de los que recuerda Fernández es un caso que sucedió en Galápagos. Allá el Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos negó el derecho de residencia permanente a la pareja de un residente, al no avalar su unión de hecho.

Hay más denuncias. En una se menciona que una servidora pública obligaba a una trans a retirarse el maquillaje, a quitarse los aretes y a recogerse el cabello para poder tomarle la foto y darle la cédula.


miércoles, 20 de febrero de 2013

PROCESO POLITICO DE LOS GLBT EN ECUADOR

Las poblaciones GLBT en Ecuador, han tenido un proceso históricamente omitido, siempre al margen de los Derechos humanos, a pesar que discursivamente se diga lo contrario, la realidad es otra. Una realidad de segregación, humillación y violación que es permisible ante los ojos, incluso, más críticos del sistema hegemónico.
 
 
Sin embargo, las mismas poblaciones GLBT somos quienes nos hemos empoderado de nuestros procesos. Nuestros derechos logrados nos lo debemos a nosotros mismos, incluso a aquellos activistas que hoy ya no nos acompañan, por solo la firme convicción de un mundo mejor.
 
 
Pasa por la lucha de la despenalización de la Homosexualidad (1997), la inclusión de la No Discriminación por Orientación Sexual (1998), la inclusión de la Identidad de género y ratificación de la Orientación Sexual (2008), Legalización de las uniones de Hecho entre homosexuales (2008), tipificación de crímenes de odio por Orientación Sexual (2009), hasta el momento y quienes han tenido como precursores y actores principales para su promulgación, activistas y grupos organizados de la sociedad civil denominados por la hegemonía: minorías y/o GLBT.
 
 
Inclusive las acciones judiciales denunciadas y los cambios de paradigmas logrados como: La permisión de cedularse con cabello largo sin ajustarse a estereotipos de género (2007), la exigencia y demanda a empresas privadas por discriminación (2009), El cambio de nombres de masculino a femenino y viceversa (2009), la exigencia y cierre de las clínicas de tortura y deshomosexualización (2010), La queja en contra de un Medio de Comunicación por violación a la intimidad sexual (2010), la exigencia de montepío por jubilación de parejas homosexuales (2011), la incorporación de estudiar a GLBT en colegios fiscales (2012), Las quejas legales contra actores religiosos del medio, periodistas y Candidatos políticos homofóbicos (2011 -2012), La presentación de las reformas a la Ley del registro civil (2012), en fin los procesos son interminables y que tanto desde lo macro (Leyes Nacionales) a lo micro (Leyes y Acciones locales), los actores principales y que a su vez, se nos ha restado importancia, somos los activistas.
 
Que el atentado evidente contra nuestros derechos en el día a día ha sido fijado y permanente, que a los activistas, ya no nos basta contentarnos con dadivas o típicas tutelas hegemónicas: si merecemos, o no, nuestros derechos.
 

Diane Marie Rodríguez Zambrano
Activista LGB Trans-feminista
Primera Candidata Transexual a la Legislación en Ecuador y Sur-América.
http://www.DianeRodriguez.Net

viernes, 10 de septiembre de 2010

LA HISTORIA ESCONDIDA DE LA "HOMOSEXUALIDAD" EN LA SOCIEDAD QUITEÑA


Foto de la Colección - La Bohemia Solapada - de Emmanuel Honorato Vásquez        


En memoria de todos esos héroes silenciosos y silenciados. Este artículo recuerda aspectos previos a la despenalización de la homosexualidad masculina del Código Penal ecuatoriano, en noviembre de 1997.

Hablar o escribir de homosexualidad en Quito o Ecuador fue como hablar de malas palabras. El 90 por ciento de la memoria existente es oral y no escrita; algunas referencias de pocos personajes históricos desempolvan mitos que pasaron de boca en boca y reviven la prohibición social de pronunciar la palabra homosexual, que por antaño se desconocía. Afeminado, sodomita y otros eufemismos para referirse a hombres y mujeres que escondieron hasta la muerte su verdadera orientación sexual.

La condena judío cristiana de nuestra formación hizo que la homosexualidad se desarrollara en el mundo entero, de forma subterránea. Tiene mucho de libidinosa y erótica por su connotación prohibida, y vetada, que la convirtió en tabú. Por tanto, es inevitable que esta memoria aborde el subterfugio homosexual, sin menospreciar la existencia de otras perspectivas vinculadas a expresiones culturales y costumbres urbanas.

PRACTICAS MILENARIAS EN LOS INDÍGENAS: La Cultura aborigen respetó las prácticas sexuales de sus miembros, sin que fuera su práctica común o un modo de vida. Se especula que los chamanes, actores llenos de sabiduría, eran la representación masculina y femenina en un solo personaje. La hipótesis estudiada por antropólogos y estudiosos es que los hombres indígenas practicaban sexo entre sí, para llegar con experiencia a la vida de pareja con sus mujeres. El “pecado nefando” fue condenado duramente por cronistas que narraban la cotidianidad de los indígenas y erradicado de su cultura por los conquistadores católicos.

HISTORIAS BICENTENARIAS : Alexander Von Humboldt, científico alemán de 32 años, guapo, rico e intrépido, visitó Quito a inicios del siglo XIX. La ciudad no era precisamente el ejemplo de la paz franciscana con que se le caracterizaba hasta hace poco, sino una ciudad festiva. A decir de Humboldt, “no se respiraba más que voluptuosidad y lujo”. Entre esos lujos estuvo el que le brindó el Marqués de Selva Alegre, Juan Pío Montufar, en cuya casa conoció a su joven hijo Carlos, quien luego lo acompaño en sus viajes junto con Aimé Bompland.

Humboldt compartió medio año de estadía en Quito con científicos como el colombiano Francisco José de Caldas. Pero el hijo de Montufar fue quien se llevó el “premio” de continuar el viaje junto al sabio alemán. Esto produjo tristeza, pero también ira en Caldas, quien, escribió el 21 de abril de 1802.

“¡Qué diferente es la conducta que el señor barón ha llevado en Santa fe y Popayán de la que lleva en Quito!... Entra el barón en esta Babilonia, contrae por su desgracia amistad con unos jóvenes obscenos disolutos, le arrastran a las casas donde reina el amor impuro, se apodera esta pasión vergonzosa de su corazón y ciega a este joven sabio hasta u punto que no se puede creer”. Luego acotaba… “Humboldt partió de aquí el ocho del corriente con Mir. Bonpland y su adonis, que no le estorbaba para viajar como Caldas (…) Yo le amo, pero he sentido este desaire, que no curará con nada este sabio”.
Montufar y Caldas fueron próceres de la independencia americana de España.

SIGLO XX: EL TRAVESTISMO ACEPTADO SOCIALMENTE.
En el siglo del liberalismo, Ecuador vio las luces al final del año: las viudas lloronas del 31 de diciembre, época de inocentes, tradición que surge en los años 30. Antaño era costumbre pagar a mujeres por asistir a los entierros y lloriquear por el difunto. La dramatización se convirtió en parodia los días de inocentes de fin de año; llorar por el año que “se muere”. Ahí es cuando los hombres adaptan el papel de vestirse de mujer, presumiblemente como burla, hasta hacerse costumbre. Hacen travesuras y picardías especialmente con otros hombres en la tarde y noche de fin de año para pedir limosnas. Hermanas, novias, madres, tías y abuelas prestan vestidos, pelucas y maquillaje a sus esposos e hijos, y festejan su afeminamiento y amaneramientos. Este travestismo tiene igual destaque el 6 de enero, Día de Reyes en la cultura mestiza española. Esa fiesta aún se celebra en ciudades de la Sierra central y el Austro entre estudiantes de colegio.

La dictadura del General Rodríguez Lara (1972 – 1976) prohibió con prisión a los hombres vestirse de viudas por cuestiones de homofobia. Con el retorno a la democracia se retoma la costumbre y en ciertos casos quizá la viuda esconda un gay reprimido. La costumbre convertida en tradición, no desapareció pese a la represión oficial y religiosa.
 
Por: Freddy Lobato
fredylobato@hotmail.com

Publicado en REVISTA Q  -  Julio 2