lunes, 27 de junio de 2011

HISTORIAS JAMÁS CONTADAS DEL GUAYAQUIL DE ANTAÑO

HISTORIAS JAMÁS CONTADAS DEL  GUAYAQUIL DE ANTAÑO

PARTE I

Hablar de  Guayaquil casi siempre es hablar del hombre y la mujer rebelde, o como Carlos Aurelio Rubira Infante  nos dice en su pasillo “Guayaquileño Madera de Guerrero, muy franco muy valiente jamás siente el temor”, pero hablar de Guayaquil y sus hijos también es hablar  de los y las GLBTI de los años 80 sus problemas, dificultadas, peripecias y hasta sus formas de sobrellevar a una población altamente influenciada por la Iglesia.

En este mes de JUNIO, mes de la resistencia GLBT, es interesante recordar cómo y quiénes comienzan a gestar en Guayaquil la lucha  libertaria de nuestras poblaciones GLBTI, apareciendo nombres como los de Orlando Montolla, Carlos Mora, Jairo Vinces y Angelo Anastacio Yagual.

Cada uno de estos Héroes  que sin importar  el incordio de la época, cuestionaron  la forma como se nos catalogo  por el hecho de ser Homosexuales, cuestionando de igual manera el estigma con el que  se nos etiquetó cuando el VIH-SIDA comenzó a cobrar sus primeras víctimas en el Ecuador.

Ángelo Ismael Anastacio Yagual, uno de estos héroes que aun vive en la ciudad de Guayaquil con más de 65 vueltas recorridas, estilista de profesión,  un hombre de orígenes muy humildes que emigro junto a sus padres  desde la pequeña parroquia de Posorja,  cuando  aún era un niño. Fue un niño humilde pero trabajador, que siempre sintió que el trabajo era la única manera de sacar a su familia  de la pobreza,  fue con orgullo heladero, canillista, betunero y  como dice el -todo lo que me permitiera llevar un bocado de comida a mi hogar-.

Ángelo conoció también lo que era la vida militar llego a ser uno de los primero Meritorios del Cuerpo de Infantería de Marina, experiencia que no pudo soportar por mucho, gracias a su amigo  “la china Javier” quien  logra convencerlo que no era ese su futuro.

Pasan los años  y todo lo que Ángelo conoció como una vida bohemia comienza a cambiar  cuando ya por el año 83-84 aparece una extraña enfermedad que comienza a llamársela “la enfermedad de las locas”  convirtiéndose esto en  una especie de cacería de brujas para con los –gais- y las –trans-. Las personas de la época emitían comentarios como (antes del Sida ustedes eran inofensivos, ahora son una amenaza), Ángelo junto a otros fueron víctimas de atentados, los apedreaban, les gritaban palabras soeces, fueron víctimas de una innumerable cantidad de  actos homófobos, solo por el hecho de ser –gais visibles-.

Es así como un grupo de idealistas se conocen y comienzan a realizar las primeras campañas de prevención contra  las ITS (Infecciones de Transmisiones Sexual) y el VIH-SIDA, Ángelo por su parte conformó células familiares en las peluquerías de sus amigos en  especial en la reciente inaugurada ciudadela Martha Bucaram de Roldos, siendo así como nacen las primeras campañas de prevención y buen uso del condón en el Ecuador.

Una nueva batalla se llevo a cabo por nuestro primeros activistas, esta vez la batalla era por  declarar LA INCONSTITUCIONALIDAD DEL ARTICULO 516 en su  inciso primero,  ya que hasta el año 97 todavía estaba penalizada las -relaciones homosexuales adultas consentidas-,   con penas que iban de 4 a 8 años, como lo establecía el código penal de la época,  Ángelo recuerda que el Tribunal Constitucional de esa época les solicito  mil firmas con sus respectiva copia de cedula para poder admitir a trámite el pedido de inconstitucionalidad, tarea nada fácil ya que los propios miembros de la comunidades gais eran quienes se negaban a firmar las solicitudes, por el miedo a que sus familias supieran de su orientación sexual.
El 25 de noviembre de 1997 el TRIBUNAL CONSTITUCIONAL  de esa época declara INCONSTITUCIONAL dicho artículo, convirtiéndose así al 25 DE NOVIEMBRE DE 1997  como la fecha que nos permitió ser libres del yugo opresor de los homófobos.

Un año después se logra introducir en la constitución de 1998 el artículo 23  numeral 3, donde se establecía “la no discriminación por orientación sexual”.

Esto es un poco la realidad que se vivió en el Ecuador por los años 80 y 90, realidades desconocidas por muchos e ignoradas por otros, realidades que no podríamos dejar pasar por alto, como tributo a nuestros primeros luchadores, quienes permitieron de alguna manera que hoy en día podamos tener una nación más incluyente y participativa,  un Ecuador para todos y todas.

Quiero pedirles a las nuevas generaciones, que el hecho de tener mas libertades, no quiere decir que nos podamos degenar.”
                                                                                  Ángelo Anastacio Yagual

Elaborado por:
Economista Carlos Isaías Álvarez Pacheco


Econ. Carlos Isaias Alvarez Pacheco
Cel. 085704830
Twiter: @isaialvarez


“Nada diferente ni especial, sino IGUALDAD ANTE LA LEY, punto,
ni una pizca más, ni una pizca menos.

miércoles, 11 de mayo de 2011

MATICES DE LA DESPENALIZACION DE LA HOMOSEXUALIDAD EN 1997

MATICES DE LA DESPENALIZACION DE LA HOMOSEXUALIDAD EN 1997


Es innegable que la despenalización del delito de “homosexualismo consentido”, tipificado en el artículo 516, inciso 2do del  Código Penal y anulado por el Tribunal Constitucional del Ecuador el 27 de noviembre de 1997, constituye un hito en el proceso organizativo GLBTI. Tanto así, que nos gusta pensar en el 27 de noviembre como Día Nacional de la Diversidad Sexual; una especie de fecha criolla que se contrapone al famoso “orgullo” de Stonewall, del 28 de junio.

Sin embargo, trece años de vida política post despenalización, invitan a repensar el “hito” GLBTI en varios sentidos. Leer críticamente la despenalización, cómo se dio y por qué, quiénes fueron sus protagonistas y qué implicó para ellos pasar de la noche a la mañana “de maricones a gays; de delincuentes a sujetos de derecho”, arroja luces sorprendentes sobre la década inmediatamente posterior, y sobre el momento actual.
Un primer hecho relevante es que, a nivel jurídico, la despenalización fue una victoria de forma pero no de fondo. El Tribunal Constitucional no motivó su resolución de anular el delito de homosexualismo consentido bajo criterios de libertad de conciencia, de autonomía y soberanía corporal, tampoco de respeto a la diferencia, a la intimidad, al proyecto de vida y a la identidad y menos aún por la consideración de que la diversidad fuera valiosa y tuviera relevancia en el ámbito de los derechos culturales. El 516, inciso 2do, se despenalizó bajo tres consideraciones:

primera, que el homosexualismo era una enfermedad,  segunda, que la condición de enfermedad eximía la responsabilidad delictiva; y , tercera, que despenalizar esta enfermedad evitaría que se propagara en las cárceles.

A nivel formal, por supuesto, la despenalización sencillamente abrió la puerta de un momento distinto de reivindicación de los derechos de la diversidad sexual como derechos humanos. Pero la resolución ya anunciaba que la primera década post – despenalización tendría que ocupar a las organizaciones activistas con la subversión de los criterios discriminatorios subyacentes. Doce años después, los criterios sustantivos  por los que debió anularse el artículo 516, inciso 2do, se han  juridizado e institucionalizado en gran medida y se van materializando socialmente también.

La constitucionalización expresa del carácter laico del Estado (2008), además, señala el camino jurídico para la eliminación de metajurídicos que aún encuentran ciertas trincheras formales, como el ámbito hasta ahora subjetivo de las contravenciones penales. De ahí la urgencia de su supresión en el que será el nuevo Código de Garantías penales.

Un segundo hecho importante es la revisión histórica de la despenalización es que el 516, inciso 2, sancionaba las prácticas sexuales consentidas entre hombres adultos. Jamás existió norma alguna en el Ecuador que sancionara las relaciones sexuales lésbicas o que sancionara la identidad de género trans. Respecto de la identidad de género, existía un afortunado vació conceptual y una desafortunada normalización de la represión de toda estética de género que se considerara “contraria a la moral y a las buenas costumbres” con base en las ya mentadas contravenciones penales. Respecto del lesbianismo, en cambio, “el legislador” siempre fue muy  falocéntrico y muy poco imaginativo. Entre lesbianas no podía haber delito de homosexualismo, por falta de “acto”.

La gran ironía es que la firma ciudadana que respaldó la histórica demanda de inconstitucionalidad del 516 fue una firma predominantemente femenina; al tiempo que la cara pública que reivindica “los derechos de los homosexuales” fue la de las trans femeninas. En definitiva,  mujeres (lesbianas, heterosexuales y bisexuales) y transgenero femeninas fueron protagonistas de una reivindicación de la soberanía del cuerpo de los hombres gays. No pensamos que esto sucediera con particular conciencia política. Al contrario, los lugares sociales del género y la clase seguramente imperaron una vez más. Las mujeres sin duda experimentarían menos censura social que los hombres a la hora de consignar una firma a favor de los derechos gays en 1997.

Las trans femeninas, como un colectivo que ha afrontado históricas desventajas socioculturales y extrema discriminación, sin duda tendría poco que perder al “dar la cara “ en el proceso de despenalización. Lo interesante es que estas realidades patriarcales y de clase son, precisamente, las que, años después, han empezado a politizarse. Y , al hacerlo, han diversificado un discurso GLBT hasta hace poco pensado como homogéneo. La corriente transgenero feminista a la que adscribe el Proyecto Transgenero es un ejemplo de ello.

Finalmente, un tercer aspecto retrospectivo de la despenalización dice de un saldo político.
En 1997, las trans femeninas aparecen en el imaginario público como un sujeto escandaloso y victimizado;  necesitado de una mínima protección legal y una mínima tolerancia social. Ese sujeto armoniza poco con la reivindicación ya menos tímida de otros derechos (incluidos derechos de familia) que ocupa al proceso GLBTI ecuatoriano en los años posteriores a la despenalización. Como resultado, se produce un desfase entre las necesidades trans y la agenda gay.

En definitiva, las corporaciones gays se benefician de la presencia trans en el proceso histórico de despenalización de la homosexualidad en el Ecuador y , sin embargo, una vez que esta se logra, pierden el interés por  reivindicar derechos básicos, al tiempo que las identidades trans siguen inmersas en problemáticas discriminatorias esenciales como las de la esfera laboral y de inquilinato o la esfera de la libertad física y de tránsito continuamente violadas. De ahí que lo trans se  constituya en una deuda del proceso organizativo de la diversidad sexual que sólo s e asume con conciencia de deuda, a los casi 10 años de la despenalización.

PROYECTO TRANSGENERO
http://www.proyecto-trangenero.org/

sábado, 30 de abril de 2011

SITUACION DE LAS PERSONAS TRANS EN ECUADOR


Por sus múltiples formas de disidencia del orden sexo género socialmente establecido, las identidades trans sufren formas igualmente múltiples, concurrentes y conexas, de represión social. Entre los tratos discriminatorios  en que se plasma el castigo social al transgenerismo, están la limitación de oportunidades, la violación flagrante de derechos empezando por el derecho a la identidad libremente expresada y a la exclusión  de las personas trans de ámbitos económicos, sociales y culturales.
De entre las identidades trans, las trans femeninas son el colectivo sexualmente diverso que más se ha visibilizado en el Ecuador, y que cuenta con cierto grado de organización política superior al de otras poblaciones trans, especialmente a partir de la década de los noventa.
Por ser su sexo de origen masculino, y ser entonces la preciada “masculinidad” la que socialmente transgreden, las trans femeninas son también el colectivo que mayor discriminación frontal ha experimentado en el Ecuador. Por frontal, nos referimos a las formas de represión institucionalizada ya violaciones particularmente visibles en cuanto tocan la esfera de la vida y ala integridad física, como : muertes, torturas, detenciones arbitrarias, represión brutal de la identidad y la imagen. Tratos crueles, inhumanos y degradantes.
Sin embargo, aunque es menos visible que la represión frontal, las trans femeninas experimentan, también, un proceso de etiquetamiento que, desde la adolescencia  o incluso edades más tempranas, desencadena un cierre casi total de oportunidades económicas, sociales y culturales, especialmente en las esferas del trabajo, la salud, la educación y dramáticamente, la vivienda en modalidad de inquilinato. En definitiva, las trans femeninas sufren una violación múltiple, conexa y compleja, de derechos económicos, sociales y culturales, más allá de aquella violación de derechos civiles que resulta tan notoria.
En cuanto a los trans masculinos, su principal realidad es todavía la de la extrema inbisiblilidad, con excepciones en ciertas localidades pequeñas y periféricas,sobre todo de la costa rural del Ecuador. La invisibilidad es un efecto histórico del patriarcado sobre las personas cuyo sexo de origen es el femenino. Muchos trans masculinos le apuestan a la que consideran su única estategia de superviviencia 2pasar desapercibidos” o “pasar por hombres”. Su intención es evitar represalias de sus círculos sociales, y evitar, sobretodo, las relaciones misóginas de sus empleadores cuando estos se enteran de que “son mujeres”; reacciones que en los cuerpos originalmente femeninos muchas veces implican violencia sexual,

En cuanto a los y las tansexuales ecuatorianas – muchos de ellos y ellas epxerimentan un modo especialmente físico y corporalmente violento la sanción a la “no pertenencia” a uno de los dos sexos – géneros. La no pertenencia transexual es menos ocultable que la de otros transgenerismos (dependiendo también de factores socio económico) en cuanto exhibe marcadas evidencias físicas de la práctica de una intervención corporal radical pocas veces acompañada de ayuda médica. El miedo a la irreversibilidad que marca numerosas experiencias transexuales, es un muchas ocasiones sólo compensado por la promesa de dejar atrás “lo trans.
En resumidas cuentas, una tiranía más del patriarcado es la necesidad social de muchos y muchas transexuales de negar la transición para convertirse en hombres o mujeres “normales”. A esto ha de añadirse la violación del derecho de las personas transexuales al acceso a la información y al consentimiento informado en las decisiones que involucran intervención corporal; incluidas cirugías de modificación genital muchas veces realizadas en contextos de negligencia médica, cuando no simplemente de lucro deshonesto.
Finalmente, la experiencia intersex en el Ecuador permanece escasamente reconocida como experiencia humana. Apenas en el año 2008 la intersexualidad es tomada en cuenta en el plan de igualdad una institución pública, que es el Municipio de Quito. En el 2009, la temática empieza a ser tomada en cuenta en medios de comunicación y surge una conciencia social incipiente acerca de la realidad de estos cuerpos distintos y el precio que pagan por su no pertenencia, la intervención corporal no consentida, el rechazo social y la dificultad de intentar adherir al orden de los cuerpos binarios al que no pertenecen.
CUERPOS DISTINTOS
Proyecto Transgenero
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LO QUE SIGUE EN EL ARMARIO

LO QUE SIGUE EN EL CLOSET

Sin desconocer los avances en el tratamiento social y mediático de la diversidad sexual, la nueva visibilidad de “Lo GBLTI” – y en particular la presentación del actor político – tiene problemas a su vez nuevos. Hay , entre quienes tratan el tema con seriedad, cierta ingenuidad en el mejor de los casos, y facilismo en el peor, que resulta en la alusión frecuente y equivoca a un “movimiento”, “comunidad” o “colectivo” GLBTI nombrado casi siempre en singular, como si la experiencia GLBTI fuera una sola.  Hay También un predominio estratégico de las ONG´s  de hombres gays ligadas al trabajo en VIH (a nivel continental, incluso) cuyas agendas prefieren esa lectura homogenizante de la diversidad sexual. Su solvencia económica, considerablemente mayor que la de otros colectivos organizados, muchas veces contribuye a difundir una historia oficial que casi podía titularse “aspiraciones sociales unificadas de los ciudadanos GLBTI”. Indudablemente, este sesgo de “ciudadanía gay” prevalece sobre otras experiencias “G” y, no se diga, “LBTI”.
PROYECTO TRANSGENERO
www.proyecto-transgenero.org
info@proyecto-transgenero.org

BREVE RESEÑA DEL PROCESO ORGANIZATIVO TLBGI EN ECUADOR


1997 – 1998: La Asociación Trans “Coccinelle” y la Fundación FEDAEPS recogen firmas para que se despenalice la homosexualidad en el Ecuador. Un año después, gracias a la lucha del movimiento de mujeres, se recoge en la Constitución de 1998, que tendría una vigencia de una década, el principio de igualdad y no discriminación por orientación sexual.
1999: El Plan Nacional de Derechos Humanos, con su respectivo Plan Operativo de Diversidad Sexual, se convierte en la primera política pública que planifica líneas de trabajo en pro de los colectivos TLBGI. Incluye una subcomisión bipartita ( Estado y sociedad civil) que lidera el trabajo en la materia.
2000: Primer proyecto de ley ecuatoriano que toca derechos TLBGI se presenta  al Congreso Nacional. Se trata del Código de la Familia del visionario jurista Luis Parraguez, que propone “el matrimonio entre dos personas”. Su inmediata censura es un termómetro del conservadurismo imperante en el escenario legislativo de la época.
2002 – 2002: Las primeras tensiones políticas empiezan a surgir entre los colectivos. El despertar político lésbico, basado en la conciencia de una historia específica de invisibilidad, ve surgir las primeras organizaciones de mujeres lesbianas; Fundación Causana y la Organización Ecuatoriana de Mujeres Lesbianas (OEML).
2004: Catorce organizaciones de la sociedad civil con trabajo en diversidad sexual, bajo la plataforma “Acción contra la Discriminación” presentan la Ley Anti Discriminación y las Reformas Al Código Penal para tipificar crimines de odio por sexo, orientación sexual e identidad de género.
2005: Se lleva a cabo el Primer Encuentro Nacional Transgénero en la ciudad de Quito, el cual, marca el inicio de varios procesos de organización trans en el país, incluida la fundación de la Casa Trans, un año después.
2007: Se celebran los diez años de la despenalización de la homosexualidad en el Ecuador, bajo un segundo intento de plataforma política unificada que se llamará “Coalición Ecuatoriana de iniciativas GLBTI”.
2008 – 2009: Varios colectivos TLBGI participan en la construcción de la Ordenanza 240 del Municipio Metropolitano de Quito que entra en vigencia como la primera norma municipal del país que recoge el mandato de trabajar por la no discriminación por orientación sexual e identidad de género en la ciudad.
A trece años de la despenalización de la homosexualidad, las diversas organizaciones TLBTI DEL Ecuador, agrupadas ya en claras corrientes políticas, participan en el cabildeo de derechos en la Asamblea Nacional Constituyente de Montecristi. Instancias diferentes como la “Alianza Transfeminista de Precencias Incómodas”, el “Movimiento Ecuatoriano de Diversidades Sexuales (predominantemente lésbico – trans), el “movimiento Nacional GLBT (predominantemente gay), presentan sus propuestas a la Asamblea. Logran la inclusión de varias de ellas en la Contitución de 2008. Inmediatamente después, algunas personas TLBGI empiezan a participar visiblemente en la vida política nacional y a utilizar los nuevos mecanismos legales y judiciales de reivindicación de derechos.
CUERPOS DISTINTOS
Proyecto Transgenero
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jueves, 7 de abril de 2011

La comunidad GLBTI en Ecuador : 20 años después.



En este país, la comunidad GLBTI puede recordar fragmentos muy importantes de nuestra historia como minoría ciudadana: las señales cruzadas en aquel parque -El Ejido- de encuentros y desencuentros homosexuales, las burlas homofóbicas, la represión a manos de los “Escuadros Violantes”, la prisión luego de las redadas nocturnas, con el añadido de fotografía de prontuario en la crónica roja vespertina, los asesinatos impunes, la rabia muda de más de una madre, los crímenes de odio contra aquellos que siendo diversos fueron tachados y señalados por toda la prensa como “sodomitas”, para luego ser borrados oficialmente de la memoria colectiva.

El espíritu fiestero de un joven gay muerto por un crimen de odio a la salida de un modesto bar, se contrastaba con el desprecio y la indiferencia de una sociedad llena de escrúpulos.
Hace veinte y tantos años, descubrir el amor homosexual era encontrarse con espacios negados, ocultos, clandestinos. Lo fugaz del encuentro casual era la regla que hacía que la vida se vuelva verosímil. Se creaban mundos paralelos donde se luchaba contra la prohibición de los afectos. Venimos de una época en la cual la dominación cultural reducía el horizonte de los GLBTI al imaginario de lo masculino, lo blanco, lo heterosexual; se pretendió imponer un modelo que debía procrear un tipo de familia, de sociedad, de moral. 

Para principios de los ochenta, existían en Quito varios sitios homo-eróticos, de licencia sexual, donde los dueños se hacían de la vista gorda, y donde el cortejo ocurría con inmediatez y el erotismo se adaptaba a la estrechez de los tiempos. Un referente clásico es “el Hueco”.

Allí se reunía -y se reúne aún- toda la mariconería quiteña de distintas edades. Ahí los grupos de amigos marcan territorios; se refuerzan las fronteras de clase que diferencian entre gays amanerados de las élites, entre jovencitos clase-medieros y atractivos cacheros. Ahí están las travestis-rubias dueñas de peluquería y las transexuales-cholas que buscan clientes.

La realidad de la “comunidad” quiteña, y por extensión toda la ecuatoriana, es en realidad la de sus prácticas morales. Se nutre de  pequeñas y entretejidas discriminaciones estamentales.

Nadie se pudo librar, a los largo de estos veinte y más años, de la rígida jerarquía delimitada por el color de la piel, el dinero, la educación, el linaje. Y así ahora, en la segunda década de este nuevo siglo, se vive un “remake”, una repetición de los mismos cánones.

Ahora los jóvenes y adolescentes gay, en especial los de clase media alta y los pitucos, para no contaminarse y en claro afán discriminatorio, tienen su elitista espacio. Lo irónico es que este refinado “armario con música” está a media cuadra del ”Hueco”, a donde suelen regresar cuando la magia difusa de “Lady Gaga” pierde su pasajero “glamour”, o cuando sus hormonas agitadas les compele hacia un cachero bien dotado. Y claro, lo hacen cuando ya se aburren de admirarse entre sí, para determinar cuál es la “más bonita”.

Cuando Rock Hudson muere por un síndrome hasta entonces desconocido, el mundo da impulso a la lucha contra el SIDA y al mismo tiempo se reconoce que la homosexualidad no es una enfermedad. Pero en nuestro país, los medios se encargan de reforzar el estigma: “maricón-sidoso”. Localmente, poquísimos se atreven a “salir del closet”. La gran mayoría  buscó cumplir la tradición burguesa-heterosexual de montarse una familia con hijos, pues era la mejor forma de guardar las apariencias. 

La mirada moral del Estado intensifica su rigidez. Fueron años de violencia y represión contra las formas de sensibilidad que no observaban el status quo. El Estado persiguió a los sospechosos. Daba caza a las mujeres de vida licenciosa, a los intelectuales y rebeldes guerrilleros de izquierda, y por supuesto a los homosexuales, etiquetados de “locas”. Se cometen varios crímenes de odio a los abyectos. Los represores desfogaron sus frustraciones sobre aquellos que provocaban sus deseos-miedos más profundos. Fueron tiempos en que la sexualidad y el romance se debatían entre el dolor y el peligro. Encontrar el amor gay implicaba enfrentarse a los moralismos más conservadores de la sociedad.

Hoy, la homosexualidad ya no es un delito. Dejó de serlo cuando se derogó el Art 516 del Código Civil. Fue entonces cuando dejamos de ser “delincuentas”. A partir del año 1997 todo el “ambiente” se refresca. La clandestinidad deja de ser obligatoria y algunos asumen abiertamente su identidad.

Los gays maduros, aquellos que superamos la cuarentena, hemos vivido la realidad del Ecuador entre dos siglos, tres constituciones, dos conceptos jurídicos en el Código Civil, y varios gobiernos, la mayoría de ellos promotores de fobias.

Quito ha sido el escenario donde he vivido la moral pacata. Una ciudad quisquillosa con los que somos diferentes. Ahora la ciudad abre sus ojos llenos de culpa; despierta con resaca, pero no le duele la cabeza, sino el alma al recordar.  Quito hoy tiene chuchaqui moral, y continúa limpiando sus remordimientos. Esto sí es un buen cambio. 

Quito ya no quiere ser la ciudad curuchupa, la franciscana. Ahora Quito quiere ser la liberal, la de la diversidad, la pluricultural, la comelona, la glotona sexual. Es también la que se quiere recuperar del olvido, la que no tiene miedo a mirar su dualidad, la que puede mejorar su concepto de convivencia y respeto a las minorías, la que supera sus traumas egoístas, sus tabúes sexuales, sus miedos y trans-lesbo-homofobias. Todo esto es así mismo un buen cambio.

Por cierto, la realidad social, cultural, y sexual de Quito seguirá bajo el arquetipo de comportamiento de sus gentes. Quito y sus gentes: poco inocentes pero muy prudentes. 

Qué ha cambiado en los últimos veinte años? Hay pocos cambios, pero al menos son buenos cambios. Ahora los jóvenes se pueden exhibir, incluso con desparpajo. Ya no tienen que cargar con el estigma. Bueno sería que hagan conciencia de que su actual edén tuvo como antecedente el infierno que enfrentó mi generación.  Pero seguimos siendo, en su mayoría, un colectivo incapaz de entablar relaciones homosexuales públicas, tranquilas, respetuosas, sin apresuramientos. Seguimos siendo un colectivo con escaso interés en la cultura. 

Las mayorías siguen socializando a pie de calle, de estas calles benditas y malditas, aunque muchas organizaciones no gubernamentales borren de su discurso esta compleja realidad por su voluntad de blanqueamiento de “la comunidad” de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, trans-géneros e intersexuales; o por haber importado discursos para la organización de las diversidades sexuales en nuestro país. 

La Ordenanza 240 del DMQ, en su art. 5 adopta el 17 de Mayo como Día de la Lucha contra todas las fobias sexuales. Es un buena coyuntura para repensarse como comunidad GLBTI.

Manuel Acosta,
Quito, Abril del 2011.
dionisiosartecultura@gmail.com

jueves, 16 de diciembre de 2010

DESCUBRIR EL AMOR HOMOSEXUAL DURANTE LOS PELIGROSO AÑOS 80



A lo largo de la arboleda los muchachos se flanean; senados sobre las bancas un grupo se ríe a carcajadas.  En la oscuridad, una posible pareja juega al escondite; tras un matorral un muchacho expone su virilidad en busca de más virilidad. Las sobras protegen a las almas atrevidas que salen de sus rincones y copan El ejido para hacerse un ligue y seducir un nuevo amante, para explorar la posibilidad de encontrar el amor en un baño público. Cerca de la Noche, un joven se quita el uniforme del Colegio Mejía para no ser reconocido.
Descubrir el amor homosexual es encontrarse con la nada, con espacios negados, ocultos, clandestinos como principio. Ahí, en el no saber el lugar del afecto, de la dulzura; ahí, donde el ojo ensaya la mirada que desnuda al contenedor amoroso; ahí en la intensidad del sexo fugaz donde el encuentro causal es posible, la vida se vuelve verosímil. En medio de ningún lugar, asoma la creación de un mundo paralelo. Ahí ocurre la lucha cotidiana contra la prohibición de los afectos, contra la dominación cultural que propone un horizonte reducido, al imaginario de lo ciudadano propietario, lo masculino, lo blanco, lo heterosexual, aquel que puede procrear un  tipo de familia, de sociedad, de moral.
LA BOHEMIA MARICONA DE QUITO.

Para finales de los años setenta y principios de los ochenta, existían ya el Camelot o Footloose, el Sausalito, bares de “ambiente”, éste ultimo administrado por una vedette de cabaret que se hizo de un grupo de amigos homosexuales que a la vez eran sus clientes. Otros sitios eran los cines pornográficos,  el Granada, el Holywwod – o pulga en butaca- , el Alhambra, el América – o Ratas club - . El cine Metro.

La gente más adulta iba al sauna la Cascada o al Candy – un hotel donde se  fingía ante el dueño que el acompañante era un primo, un amigo, o un pariente. – También estaban los videos – clubs, cuartos oscuros con proyector y pantalla. Todos sitios homo-eróticos, de licencia sexual, donde los dueños se hacían de la vista gorda. Todos sitios de las artes del cortejo ocurrían con inmediatez, se adaptaban a la estrechez de los tiempos.
El Hueco empezó en un garaje, ahí se reunían y se reúne toda la mariconería quiteña de distintas edades. Ahí los grupos de amigos marcan sus territorios, fronteras de clase que disciernen entre gays amanerados de élite;  entre jovencitos clasemedieros o atractivos cacheros ( joven que entablan  relaciones sexuales a cambio de dinero, de  favores o especies), entre travestis – rubias dueñas de peluquería que usan corsé e imitan a Madona y; transexuales – cholas que se paran en las esquinas en busca de un cliente.  Nadie se puede salvar de la rígida jerarquía delimitada por el color de la piel, el dinero, la educación, el linaje; de la distinción hecha por los valores más generales que participan en la configuración de las identidades sexuales.
La historia quiteña es en realidad la de sus prácticas morales, adiciona y entreteje las pequeñas discriminaciones estamentales.
El descubrimiento de la comunidad homosexual significa la apertura a un mundo en donde “la gente es como uno”, donde se recrean modos sexuales de hacer, donde se reinventan tecnologías de búsqueda de placer que enlazan la imaginación compartida. A diferencia de la heterosexualidad inculcada, cuyas prácticas y valores inundan la cotidianidad con una alegoría de símbolo naturalizados socialmente, ser homosexual no significa – exclusivamente – gustar del mismo sexo. Ser homosexual significa construirse, llegar a serlo. Los aprendizajes ocurren como juegos en el ocultamiento, pero conservan sus memorias en los cuerpos de quienes compran preservativos como parte de la experimentación de la locura. Es difícil entablar relaciones públicas, tranquilas, sin apresuramientos, “yendo despacio, sin forzar”.

Daniel Morenodionisiosartecultura@gmail.com
Tomado del libro KITUS DRAG QUEEN


SEXO, AMOR, VIOLENCIA, PERSECUCION Y MUERTE EN LOS 80

Durante los años ochenta, a nivel mundial las crestas punk se vuelven prótesis de la identidad rebelde primer mundista y rock Hudson muere por un síndrome hasta entonces desconocido, esto último impulsa la lucha contra el SIDA y el reconocimiento de que la homosexualidad no es una enfermedad. Localmente, poquísimos se atreven a salir “del closet” pues la sodomía es ilegal y la comunidad aún es inmadura. Muchos buscan cumplir con la tradición burguesa – heterosexual de montarse una casa y tener una familia con hijos, la mejor forma de guardar las apariencias y conservar identidades indiscutibles.




En el país, la libre empresa y la eficiencia se difunden como los valores de una nueva ciudadanía austera, neoliberal, emergen promesas electorales de “pan, techo y empleo” que luego se transforman en interminables barrios de sub – proletarios, cuya gente es arrojada a las avenidas principales como comercio informal.  La mirada moral del Estado intensifica sus actos de rigidez; violencia y represión contar la pobreza que incontenible se desborda, contra las formas de sensibilidad que no guardan el status quo. Febres Cordero (1984  - 1998) crea el escuadrón volante y los policías se dedican a perseguir sospechosos, emprenden la cacería de mujeres de vida licenciosa, niños callejizados, rebeldes guerrilleros de izquierda y por supuesto homosexuales etiquetados de locas:
“Ellos hacían el rastrillo, el rastrillo era horrible.  Los buses se estacionaban en la Tarqui , ahí se bajaban todos los escuadrones, luego todos los buses bajaban hasta la avenida Patria, luego pasaba el rastrillo, así, así, recogiendo toda la gente y se iban cerrando, era una fila que iba por el parque y luego se iba cerrando, cerrando, cerrando, terminaban en una U que iba de un costado de la Patria y ahí les iban sacando a la gente  que iban en el medio y ahí ya, arriba. Al final a los buses les llevaban a todos. Entones, ahí nadie se salvaba….
… en los años ochenta y  a mediados de los noventa las persecuciones en el parque el Ejido fueron más grandes, “los escuadrones violantes””, porque aparte de eso te violaban los derechos y te violaban otras cosas”….
Sexo, amor, violencia, muerte, persecución policiaca, urden historias de homofobia, de odio a los abyectos.  Varios homosexuales murieron en la época de Febres Cordero, el chantaje policial, la extorsión, las sobredosis de droga, son cotidianos. Golpeadores que desfogan sus frustraciones sobre aquellos que provocan sus deseos – miedos sexuales más profundos. SE cometen varios crimines ante los cuales ni la opinión pública ni la policía prestan atención tampoco investigan pues para ellos solo era un maricón más, una criatura no política, una “depravadita”, un mal menor.
Los tiempos se confabulan en la creación de un clima de intolerancia, tiempos en que la sexualidad y el romance significan debatirse entre el dolor y el peligro, entre la pasión y el asesinato. Las personas más aisladas, quienes no se acompañan de amigos, son blancos de fácil ataque. Encontrar el placer del amor gay implica correr riesgos poco incidentales que corresponden a la violencia de los tiempos, a la brutalidad que pueden generar los moralismos más conversadores de la sociedad, a la historia de nuestras (in)sensibilidades.
A partir de las luchas transexuales que reclaman por el asesinato de sus compañeras en la ciudad de Cuenca, en 1997 la homosexualidad es des{tipificada como delito,. Entonces todo “el ambiente” se refresca. Anquen de forma nominal, la clandestinidad deja de ser una obligatoriedad impuesta por la ley y algunos empiezan a declararse abiertamente homosexuales.

Daniel Morenodionisiosartecultura@gmail.com
Tomado del libro KITUS DRAG QUEEN

martes, 30 de noviembre de 2010

LA DESPENALIZACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD EN ECUADOR


25 NOVIEMBRE DE 1997
DIA DE LA DESPENALIZACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD
EN EL ECUADOR

Hagamos un poco de historia.... Se da el caso que en esta ciudad se realizaba  una elección de una “Reina Gay”, miembros la policía nacional allanaron el lugar y  detuvieron a cuantos pudieron para luego recluirlos en el centro carcelario donde fueron víctimas de todo tipo violaciones a tal punto que un ciudadano llamado Nacho, quien es un conocido estilista de esta ciudad fue atacado sexualmente por miembros de la policía nacional, y al salir en libertad denunció el hecho públicamente, es así que en el país se desata una ola de protestas  y solidaridad con los compañeros de Cuenca.  Cabe señalar que en este artículo utilizo el   término “Reina Gay” por cuanto en ese tiempo no se conocían las definiciones claras sobre las orientaciones homosexuales e identidades de género, por lo tanto, todos erróneamente no relacionábamos como Gays.   
Es así como se inicia la lucha por la reivindicación de los Derechos Humanos y Constitucionales de las comunidades GLBTs del Ecuador , en la ciudad de Quito un grupo de ciudadanos gays comenzaron a trabajar por los  derechos de los homosexuales, en un principio centraban sus actividades en  gestionar la libertades de los compañeros que eran detenidos ilegalmente por miembros de la policía nacional  en las famosas “batidas” en aras del “orden y las buenas costumbres” cabe recalcar que este tipo de operaciones eran comunes en las principales ciudades del Ecuador.
Me viene a la memoria que este grupo se identificaba como “SOGA” -nunca supe por del nombre-, el anhelo de este grupo era legalizarse como organización homosexual pero tal reconocimiento era imposible en vista que la homosexualidad era penalizada y es así que nace FEDAEPS , organización cuyo objetivo era la ayuda, educación y prevención de VIH y SIDA.

 
En la ciudad Guayaquil, también comienzan a darse iniciativas y nacen algunas organizaciones y se une a la lucha, aunque su labor estaba centrada en la prevención del VIH y brindar apoyo a quienes vivían con la infección del virus. 

  En 1995
 la Fundación Amigos por la Vida y FEDAEPS (Fundación Ecuatoriana de Ayuda, Educación y Prevención del Sida), son las organizaciones que en alianza comienzan a trabajar en la lucha por los derechos de las comunidades homosexuales del Ecuador.  Esto se dio por cuanto en 1994 se presentó ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (Organización de Estados Americanos), una descripción detallada de las permanentes violaciones de los Derechos Humanos y Constitucionales de los ciudadanos homosexuales del Ecuador.

 
Por este motivo se da inicio a una campana mundial de llamamientos de atención al gobierno de turno, solicitando la despenalización de la homosexualidad, al mismo tiempo piden investigar los crímenes de odio por orientación sexual homosexual que se dio en contra de las ciudadanas trans muchas de ellas eran trabajadoras sexuales del sector de la Mariscal de la ciudad de Quito.

Surgen varios movimientos GLBT, en Quito, Manabí, Cuenca y por último se unieron a la lucha las ciudadanas Trans trabajadoras sexuales del sector de la Mariscal del Grupo Coccinelli, cabe recalcar que esta fue la primera organización homosexual que fue reconocida oficialmente luego de la despenalización.
Todo este proceso contó con el apoyo incondicional de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) organización de Derechos Humanos de la ciudad de Quito con Alexis Ponce a la cabeza.

En un principio luego de algunos lobbies con unos pocos diputados para la revisión del Artículo # 516 que en su primer inciso penalizaba la homosexualidad, se logró la adhesión de otros diputados a la causa. También los medios de comunicación tuvieron mucho que ver ya que con su opinión y cobertura de la campaña lo que concienció a la ciudadanía en general sobre los derechos de la comunidad homosexual del país. Hay un ex diputado que lo debemos recordar con mucha gratitud, ya que este señor, quién metió la mano al fuego por la causa, de él no me acuerdo su nombre, pero sí su apellido me refiero al Dr. Rojas de la ciudad de Cuenca.
A pesar del apoyo de los diputados que se adhirieron, la vía tomada por medio del Congreso se tornaba difícil, precisamente en esa época el tema era considerado como un tabú.  Es así que se decide presentar la demanda de inconstitucionalidad del Artículo # 516 ante el Tribunal Constitucional, un requiso indispensable era la entrega de la demanda con mil firmas y sus respectivas copias de cédulas. Es así que se comienza la campaña de recolección de las firmas. Una gran verdad que tal vez pocos lo saben nuestra propia comunidad fue poca participativa en la campaña y cuando se les solicitaba la firma se negaban, aun así, con el apoyo de la ciudadanía se logró conseguir 8 veces más de la cantidad de firmas requeridas.
Varios activistas realizaron la recolección de las firmas en las discotecas, bares, de puerta en puerta sensibilizando a la comunidad para que apoyen con su firma y copia de cédula, en esta campaña hay que destacar la participación pública de las ciudadanas trans del grupo Coccinelli de las ciudades de Quito y de Guayaquil, que es su mayoría eran trabajadoras sexuales.
  En septiembre de 1997 gracias a la gestión del Doctor Ernesto López que actuó como defensor de los demandantes y más compañeros activistas se presentaron las firmas de respaldo y la demanda ante el Tribunal Constitucional. El 25 de homosexuales dejamos de ser considerados delincuentes por nuestra orientación homosexual.
Este es un poco el resumen de la historia inicial de la lucha por los Derechos Humanos y Constitucionales de nuestra comunidad. Debemos trasmitirla a las nuevas generaciones y que la tomen como un ejemplo a seguir y que jamás debemos estar desunidos ya hemos ganado una batalla, pero no la guerra, porque siempre habrá enemigos latentes en todos los sectores que piensen que por nuestra orientación sexual homosexual siempre seremos ciudadanos sin derechos.
En la actualidad siguen las violaciones con más violencia ya que se a desatado una ola de asesinatos con saña y alevosía en contra de nuestra comunidad y las ciudadanas trans son las más vulnerables. Ha pesar que todos estos actos criminales que son de dominio público ninguna se autoridad pronuncia al respecto y mucho menos iniciar procesos de investigación para sancionar estos crímenes por orientación sexual.
 Atentamente.   Gonzalo Abarca Cáceres

SIN TEMOR, CON DERECHOS Y TRANSPARENCIA
DIVERSO ECUADOR

25 DE NOVIEMBRE DE 1997- DIA DE LA DESPENALIZACION DE LA HOMOSEXUALIDAD EN EL ECUADOR

Hace 13 años ser homosexual en Ecuador, era penalizado como describía el Artículo # 516 en su primer inciso del Código Penal de ese entonces con sanciones de 4 a 8 años de reclusión las relaciones homosexuales consentidas  entre adultos.

Es importante que las nuevas generaciones de GLBT’s  conozcan y concienticen desde un principio, todo  el proceso de una dura lucha, desarrollado en aras de exigir de nuestros Derechos Humanos y Constitucionales, en la década del 90.  Todo este acontecimiento comenzó a raíz de los actos de violencia acontecido  en contra de ciudadanas trans en la ciudad de Cuenca.


Gonzalo Abarca C

lunes, 18 de octubre de 2010

PERSONAJES GLBT DE LOS 70 EN ADELANTE EN ECUADOR

PERSONAJES DE LOS 70 EN ADELANTE

La Ambateña Ercilda Guerrero fue una de las pocas mujeres que frecuentaban el ambiente, muy conocida por su forma de ser y vestir. Las lesbianas eran abogadas o maestras.
En Ibarra,  “Rubencito” espigado y delgado, hombre de bicicleta, asistía a sus pacientes para poner inyecciones. Usaba una red en su cabello largo, tapado con una boina. Por ser solterón y amanerado todos especulaban sobre su homosexualidad.
Oswaldo Semanate, Arturo Valarezo y Bolívar Jijón que, como pocos, osaron vivir en comunidad y organizaban qué hablar en la Bolivia y Versalles. Se los conocía como las “señoritas Bolivia”.
Las famosas “Barbies”: Alfonso, Alberto y Rubén, la “gallo hervido”. Eran peluqueros afeminados, aunque ellos no  se decían travestis, sino “fuertes”. Salían del esquema: eran exitosos, andaban en carro último modelo, vestían bien, viajaban al exterior ytenían una cartera e clientes conocidos.
Ya en este nuevo siglo, Juan Sebastián López, “Juancho”, bailarín y deportista fue el primer chico que al aire y en un reality denominado “Gran Hermano, se asumió como gay en 2004. Además protagonizó el primer beso gay de la TV ecuatoriana. Actualmente es un personaje televisivo.
Freddy Lobatofredylobato@hotmail.com
Revista Q - N° 6

viernes, 10 de septiembre de 2010

HOMOSEXUALIDAD QUITEÑA - UNA HISTORIA ESCONDIDA



Foto de la Colección - La Bohemia Solapada - de Emmanuel Honorato Vásquez        

AUSENCIA TOTAL DE DERECHOS EN ESA ÉPOCA
La policía entraba en operativos a las discotecas, bares y hasta fiestas privadas. Los entrevistados cuentan casos sonados en la prensa: el “matrimonio “de un peluquero y su pareja en la Rodrigo de Chávez, y una fiesta de disfraces en el Batán. En ambos, la policía llegó sin invitación del dueño, pero sí por denuncia de un vecino o un gay reprimido (porque no le invitaron, llamaba a la policía por venganza). Lo del Batán tuvo sus ribetes dramáticos; en el edificio vivía un militar de alto rango que denunció la fiesta; 16 cayeron presos y su rostro fue publicado en la portada de Últimas Noticias no este titular: “Mariposas en pleno vuelo fueron sorprendidas en fiesta”. Todos emigraron en una especie de exilio vergonzoso, “entre ellos tipos casados, que fueron marcados y estigmatizados de por vida”. Revela César.
“Las futas al Hueco eran espectaculares”. La gente salía por la puerta trasera, por un tapial de la casa vecina que tenía perros y daba a la calle Wilson. La policía hacía una cacería de brujas. El que tenía dinero sobornaba al chapa y se libraba de la cárcel”, resume Daniel, quien también cuenta casos de violación por “escuadrones Rosa” de policías, nunca denunciados.

PERSONAJES DE AQUEL TIEMPO

· Las hermanas “La Fayette”, tres travestis que cohabitaban y vivían de la prostitución en La Mariscal. Una especie de familia solidaria, una de ellas fue asesinada y otra migró a Europa.
· La “Dama de Rojo”, travesti y prostituta que poseía educación y clase. Sus clientes eran turistas del hotel Colón pero además traficaba drogas y prostitutas travestis. Murió de SIDA en el penal García Moreno.
· Ana María Letelier, un icono, chilena que radicaba en Ecuador. Bailarina del “Royal Horse” y bar tender de El Barril. Fue la madre y paño de lágrimas de mucho gay de clóset. Ya fallecida. Se cree que los gays usaban su nombre como código, con el fin de camuflar sus salidas nocturnas. Ir donde Ana María, para no decir “al Barril”, así evitaban delatarse.

ACTIVISMO, VISIBILIDAD Y LA DESPENALIZACIÓN

Francisco Guayasamín recuerda el primer desfile del orgullo gay que hubo en Quito en el 97. “Montados en una chiva unos 16 amigos de FEDAEPS (Primera organización GLBT), Hicimos algo de escándalo en la Mariscal”. No hubo letreros ni consignas., todo camuflado para evitar el escándalo y la prisión. Sin embargo, ese mismo año una batida policial que terminó en la violación de unos travestidos detenidos en la cárcel del Centro de Detención Provisional de Cuenca, determino que los esporádicos grupos organizados actuaran para cambiar la realidad de las cosas: despenalizar la homosexualidad. Coccinelli, Triangulo Andino, SOGA y FEDAEPS fueron las organizaciones que articularon una movilización que incluyó llamar a la prensa y visibilizar el tema. El tribunal de Garantías Constitucionales aceptó el pedido de los grupos a cargo de activistas como  y el trabajo de campo a cargo de los transgénero – quienes recolectaron firmas en calles y plazas de Guayaquil y Quito, para conseguir que la ciudadanía los apoyara – y declaró el artículo 516 del Código Penal como inconstitucional.

Publicado en REVISTA Q
Julio 2


Ser GLBT en Quito antes de la despenalización de la homosexualidad. 

LAS PRIMERAS ZONAS ROSA Y LOS LUGARES DE ENCUENTRO CAMUFLADO EN QUITO

HOMOSEXUALIDAD QUITEÑA - UNA HISTORIA ESCONDIDA


El centro Histórico y La Mariscal se convierten en los escenarios de las representaciones homosexuales. Los testimonios cuentan que mucho gay de armario se enteraba por accidente de boca de algún heterosexual u otro enclosetado sobre “el ambiente” Estos contaban anécdotas con sorna e indignación acerca de situaciones con “maricas “y eso bastaba para explotar la curiosidad y acudir a dichos lugares a comprobar el dato, cuenta César (60). El cine Bolívar fue un lugar de “cruce” y contacto. La oscuridad favorecía a que los hombres tuvieran un acercamiento, “especialmente si se ubicaban en la última fila”. Igual cosa sucedía en los baños de San Agustín.

César enumera algunos de los esporádicos bares gay que fueron surgiendo en Quito. La Cafetería Cordovez en la 10 de Agosto, por la Casa Vivanco, era un lugar de encuentro. En la 24 de Mayo, el bar Águila Dorada era frecuentado por intelectuales de los 70 y donde también había travestidos. El Puerta de Hierro en la Tamayo, entre 6 de Diciembre y 12 e octubre, era un garaje de casa. No duró mucho, “la policía llego en un operativo regular y todos los chicos se echaron bajo la mesa por miedo y eso les delató ante la policía, además de haber solo hombres”. El bar Tabasco en La Mariscal, “lo cerraron un 24 de mayo de 1981, día que murió el presidente Jaime Roldós. Un bar ubicado en el partidero a Tumbaco en el subterráneo de un edificio. “Las luces bajas, la pista de baile, los bar tender afeminados o insinuantes, además de la música disco”, recuerda César.

En los 70 surgen saunas heterosexuales que serán tomados por los homosexuales por su connotación sexual evidente. César revela que en la Almagro y República los Baños Sauna Pichincha “fue el punto de cruce”. Eso sin dejar de nombrar los cines porno que aparecieron en el Centro. En el Gran pasaje de la Plaza del Teatro, los peluqueros travestidos llamaban la atención de mucho cliente por su habilidad, que hizo competencia al tradicional peluquero. Pero además, también “atraían a los chicos estudiantes de colegios como el Mejía, el Montufar y otros aledaños”, ironiza Daniel Moreno, artista drag y activista.

César cree que el homosexualismo tenía tres matices; la clase media lo rechazaba debido al arribismo social. “Muchos despreciaban a los gays que no eran de su clase, tipo y estética”. La clase alta lo toleraba y aceptaba, al menos entre los suyos, que no se mezclaban con el resto. Igual cosa sucedía con la clase popular, donde existía más solidaridad, como el caso de los peluqueros, la mayoría transgénero, explica. Cree que ser arquitecto, diplomático y artista – intelectual, eran las profesiones con las que gays y lesbianas de clase media alta se identificaban más. Ellos viajaban por el mundo y eso les permitía un contacto con las vivencias homosexuales de Estados Unidos y Europa.

Para Francisco Guayasamín, un activista de antaño, la palabra gay no se pronunciaba, “era Insultante, peor o igual a “homosexual”, por es los gays éramos solitarios, había un alto nivel de suicidios”, cuenta con remordimiento. “Muchos de los personajes de la política y de la televisión que justamente hablan mal de los homosexuales, años atrás frecuentaban las noches gay de Quito.

Daniel Moreno cree que muchos gays de la época estaban casados, incluso ahora son abuelos. Confiesa que asistió a muchas despedidas de solterón de amigos que se casaban para camuflar su soltería, convencidos de que “la vejez gay era solitaria y triste”. Además era una cuestión económica de estatus: adquirir carro, comprar casa o departamento, “que

de solteros, un banco no les daría crédito, porque el hecho de estar casado representaba responsabilidad de pago”. Hay un dicho popular muy arraigado que señala: “Solterón maduro, maricón seguro”. Ese prejuicio no había con las mujeres, a las que aún se las llama simplemente “solteronas”.

Los trans fueron un mundo aparte coinciden los tres entrevistados. Pobres y marginados por sus familias, “algunos se travistieron debido a la ignorancia del tema homosexual” y por la influencia de sus compañeros de trabajo. Expulsados de su hogar fueron “forzados” a trabajar en peluquerías. “inculcados por sus colegas, muchos se “Transformaron”, por creer que ese era su destino”, comentan Francisco Guayasamin y Daniel Moreno.

EL BUM DE LA MARISCAL Y LAS COSTUMBRES HOMO ERÓTICAS CAMBIAN.

El ascenso de la La Mariscal como barrio de clase media y alta, lo convierte también en una zona “nice “de la era Banana Republic de los años 50 y 60. Con el tiempo “se veía más ambiente, especialmente en la Av. Amazonas, cuenta César. Desde la Patria se iniciaba un ritual cada fin de semana. “mucho gay balconeaba en la “T de Cobre”, (Estructura de Eduardo Maldonado del Edificio Cofiec) de 7 a 9 de la noche”. Consistía en exhibirse y mirar el desfile de carros y personas que entraban a la Av. Amazonas. “Luego emigraban al Manolo´s y a El Escocés”, bares de moda y donde circulaban muchos chicos en pos de un “levante”. A la media noche se dirigían al Hueco”, relata Daniel.

Los entrevistados mencionan bares y discotecas pioneros como el Bar Sausalito en la calle Calama. Cesar abrió “El Barril”, conocido popularmente como “Ana María, en honor a su bartender más emblemática. El Hueco aparece en el año 84, la “inmundicia de sus baños” le gano ese mote, recuerda Daniel. Otros aparecieron y desaparecieron: Hopy Ex, En la Reina Victoria; Stricke, en las torres de Almagro; Lunática, en la Rábida y Colón, Matrioshcka, en la Joaquín Pinto; Don Carlos, en la Olmedo y Cevallos.

En los 80, el Halloween o día de brujas gringo surge como “el verdadero día del orgullo gay de Quito”. Costumbre que se mantiene hasta hoy en las discotecas, con un éxito sin igual.
El Ejido aún es lugar de desfogue homoerótico. “Había mucho ejecutivo, empresario, trabajadores, de todo, hasta curas que luego se los veía en misa”, enfatiza Daniel. “Muchos también murieron por violencia, pero esas muertes no fueron esclarecidas ni denunciadas públicamente, debido al estigma homosexual. Allí se asentaban los cacheros, que más que prostitutos, ]”eran chicos que buscaban que les pagaran la comida, la entrada a la disco, la bebida o un paseo en carro”.

Por: Freddy Lobato
fredylobato@hotmail.com
Publicado en REVISTA Q
Julio 2

LA HISTORIA ESCONDIDA DE LA "HOMOSEXUALIDAD" EN LA SOCIEDAD QUITEÑA


Foto de la Colección - La Bohemia Solapada - de Emmanuel Honorato Vásquez        


En memoria de todos esos héroes silenciosos y silenciados. Este artículo recuerda aspectos previos a la despenalización de la homosexualidad masculina del Código Penal ecuatoriano, en noviembre de 1997.

Hablar o escribir de homosexualidad en Quito o Ecuador fue como hablar de malas palabras. El 90 por ciento de la memoria existente es oral y no escrita; algunas referencias de pocos personajes históricos desempolvan mitos que pasaron de boca en boca y reviven la prohibición social de pronunciar la palabra homosexual, que por antaño se desconocía. Afeminado, sodomita y otros eufemismos para referirse a hombres y mujeres que escondieron hasta la muerte su verdadera orientación sexual.

La condena judío cristiana de nuestra formación hizo que la homosexualidad se desarrollara en el mundo entero, de forma subterránea. Tiene mucho de libidinosa y erótica por su connotación prohibida, y vetada, que la convirtió en tabú. Por tanto, es inevitable que esta memoria aborde el subterfugio homosexual, sin menospreciar la existencia de otras perspectivas vinculadas a expresiones culturales y costumbres urbanas.

PRACTICAS MILENARIAS EN LOS INDÍGENAS: La Cultura aborigen respetó las prácticas sexuales de sus miembros, sin que fuera su práctica común o un modo de vida. Se especula que los chamanes, actores llenos de sabiduría, eran la representación masculina y femenina en un solo personaje. La hipótesis estudiada por antropólogos y estudiosos es que los hombres indígenas practicaban sexo entre sí, para llegar con experiencia a la vida de pareja con sus mujeres. El “pecado nefando” fue condenado duramente por cronistas que narraban la cotidianidad de los indígenas y erradicado de su cultura por los conquistadores católicos.

HISTORIAS BICENTENARIAS : Alexander Von Humboldt, científico alemán de 32 años, guapo, rico e intrépido, visitó Quito a inicios del siglo XIX. La ciudad no era precisamente el ejemplo de la paz franciscana con que se le caracterizaba hasta hace poco, sino una ciudad festiva. A decir de Humboldt, “no se respiraba más que voluptuosidad y lujo”. Entre esos lujos estuvo el que le brindó el Marqués de Selva Alegre, Juan Pío Montufar, en cuya casa conoció a su joven hijo Carlos, quien luego lo acompaño en sus viajes junto con Aimé Bompland.

Humboldt compartió medio año de estadía en Quito con científicos como el colombiano Francisco José de Caldas. Pero el hijo de Montufar fue quien se llevó el “premio” de continuar el viaje junto al sabio alemán. Esto produjo tristeza, pero también ira en Caldas, quien, escribió el 21 de abril de 1802.

“¡Qué diferente es la conducta que el señor barón ha llevado en Santa fe y Popayán de la que lleva en Quito!... Entra el barón en esta Babilonia, contrae por su desgracia amistad con unos jóvenes obscenos disolutos, le arrastran a las casas donde reina el amor impuro, se apodera esta pasión vergonzosa de su corazón y ciega a este joven sabio hasta u punto que no se puede creer”. Luego acotaba… “Humboldt partió de aquí el ocho del corriente con Mir. Bonpland y su adonis, que no le estorbaba para viajar como Caldas (…) Yo le amo, pero he sentido este desaire, que no curará con nada este sabio”.
Montufar y Caldas fueron próceres de la independencia americana de España.

SIGLO XX: EL TRAVESTISMO ACEPTADO SOCIALMENTE.
En el siglo del liberalismo, Ecuador vio las luces al final del año: las viudas lloronas del 31 de diciembre, época de inocentes, tradición que surge en los años 30. Antaño era costumbre pagar a mujeres por asistir a los entierros y lloriquear por el difunto. La dramatización se convirtió en parodia los días de inocentes de fin de año; llorar por el año que “se muere”. Ahí es cuando los hombres adaptan el papel de vestirse de mujer, presumiblemente como burla, hasta hacerse costumbre. Hacen travesuras y picardías especialmente con otros hombres en la tarde y noche de fin de año para pedir limosnas. Hermanas, novias, madres, tías y abuelas prestan vestidos, pelucas y maquillaje a sus esposos e hijos, y festejan su afeminamiento y amaneramientos. Este travestismo tiene igual destaque el 6 de enero, Día de Reyes en la cultura mestiza española. Esa fiesta aún se celebra en ciudades de la Sierra central y el Austro entre estudiantes de colegio.

La dictadura del General Rodríguez Lara (1972 – 1976) prohibió con prisión a los hombres vestirse de viudas por cuestiones de homofobia. Con el retorno a la democracia se retoma la costumbre y en ciertos casos quizá la viuda esconda un gay reprimido. La costumbre convertida en tradición, no desapareció pese a la represión oficial y religiosa.
 
Por: Freddy Lobato
fredylobato@hotmail.com

Publicado en REVISTA Q  -  Julio 2