jueves, 16 de diciembre de 2010

SEXO, AMOR, VIOLENCIA, PERSECUCION Y MUERTE EN LOS 80

Durante los años ochenta, a nivel mundial las crestas punk se vuelven prótesis de la identidad rebelde primer mundista y rock Hudson muere por un síndrome hasta entonces desconocido, esto último impulsa la lucha contra el SIDA y el reconocimiento de que la homosexualidad no es una enfermedad. Localmente, poquísimos se atreven a salir “del closet” pues la sodomía es ilegal y la comunidad aún es inmadura. Muchos buscan cumplir con la tradición burguesa – heterosexual de montarse una casa y tener una familia con hijos, la mejor forma de guardar las apariencias y conservar identidades indiscutibles.




En el país, la libre empresa y la eficiencia se difunden como los valores de una nueva ciudadanía austera, neoliberal, emergen promesas electorales de “pan, techo y empleo” que luego se transforman en interminables barrios de sub – proletarios, cuya gente es arrojada a las avenidas principales como comercio informal.  La mirada moral del Estado intensifica sus actos de rigidez; violencia y represión contar la pobreza que incontenible se desborda, contra las formas de sensibilidad que no guardan el status quo. Febres Cordero (1984  - 1998) crea el escuadrón volante y los policías se dedican a perseguir sospechosos, emprenden la cacería de mujeres de vida licenciosa, niños callejizados, rebeldes guerrilleros de izquierda y por supuesto homosexuales etiquetados de locas:
“Ellos hacían el rastrillo, el rastrillo era horrible.  Los buses se estacionaban en la Tarqui , ahí se bajaban todos los escuadrones, luego todos los buses bajaban hasta la avenida Patria, luego pasaba el rastrillo, así, así, recogiendo toda la gente y se iban cerrando, era una fila que iba por el parque y luego se iba cerrando, cerrando, cerrando, terminaban en una U que iba de un costado de la Patria y ahí les iban sacando a la gente  que iban en el medio y ahí ya, arriba. Al final a los buses les llevaban a todos. Entones, ahí nadie se salvaba….
… en los años ochenta y  a mediados de los noventa las persecuciones en el parque el Ejido fueron más grandes, “los escuadrones violantes””, porque aparte de eso te violaban los derechos y te violaban otras cosas”….
Sexo, amor, violencia, muerte, persecución policiaca, urden historias de homofobia, de odio a los abyectos.  Varios homosexuales murieron en la época de Febres Cordero, el chantaje policial, la extorsión, las sobredosis de droga, son cotidianos. Golpeadores que desfogan sus frustraciones sobre aquellos que provocan sus deseos – miedos sexuales más profundos. SE cometen varios crimines ante los cuales ni la opinión pública ni la policía prestan atención tampoco investigan pues para ellos solo era un maricón más, una criatura no política, una “depravadita”, un mal menor.
Los tiempos se confabulan en la creación de un clima de intolerancia, tiempos en que la sexualidad y el romance significan debatirse entre el dolor y el peligro, entre la pasión y el asesinato. Las personas más aisladas, quienes no se acompañan de amigos, son blancos de fácil ataque. Encontrar el placer del amor gay implica correr riesgos poco incidentales que corresponden a la violencia de los tiempos, a la brutalidad que pueden generar los moralismos más conversadores de la sociedad, a la historia de nuestras (in)sensibilidades.
A partir de las luchas transexuales que reclaman por el asesinato de sus compañeras en la ciudad de Cuenca, en 1997 la homosexualidad es des{tipificada como delito,. Entonces todo “el ambiente” se refresca. Anquen de forma nominal, la clandestinidad deja de ser una obligatoriedad impuesta por la ley y algunos empiezan a declararse abiertamente homosexuales.

Daniel Morenodionisiosartecultura@gmail.com
Tomado del libro KITUS DRAG QUEEN

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